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Página personal de Sergio Palay

Una historia celeste

Posted by sergiopalay en junio 18, 2014

uruguay

Cuenta la leyenda que una noche de esas largas en la que un apesadumbrado futbolero daba vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño pensando en esa final, un genio le visitó en su cuarto …

– ¿Qué te pasa futbolero … por qué no te duermes de una vez?
– No puedo, no hago más que pensar en ese partido … lo pienso, lo imagino y la verdad es que no puedo estar tranquilo …

El genio, se compadeció del futbolero y le propuso otorgarle tres deseos.
De inmediato, la cara del futbolero se ilumino, y empezó a pensar en voz alta

“Haber haber, por donde empiezo, dijo visiblemente ansioso …

Me gustaría que mi golero, fuese más seguro y que de paso se vistiese de negro. Que mi capitán fuese más rápido y que no salga a hacer fouls innecesarios lejos del área y que su compañero de zaga esté más atento que de costumbre.

Quisiera que mis laterales tengan subida y por sobretodas las cosas se prendan en la marca y sepan cerrar los centros al segundo palo.

Desearía también que mi volante central fuera un pulpo cortando avances, pero que además sepa jugar el balón cuando lo tenga en los pies. Que mis carrileros tengan ida y vuelta, sorpresa, no corran como caballos desbocados y si es posible tiren un centro como la gente o pateen al arco.
Y ni que hablar que mi estratega, ese que lleva la 10 (o la 14 o la que sea) vuelva a sus mejores momentos, tenga la sapiencia suficiente para colocar el balón bajo la zuela, pueda filtrar esos pases por donde no hay espacio y colgarla en el ángulo cuando le den el hueco para patear. Pero además, que transpire la camiseta.
Y muy importe, quisiera que mis delanteros sean veloces, agresivos, goleadores, que se complementen, que hagan temblar a los defensores contrarios y obviamente que estén en continuo romance con el gol.
Ah y que además, si por esas cosas improbables el rival no está superando, que mi entrenador tenga la suficiente visión e inteligencia para hacer los cambios justos en el momento preciso. Ah ah, me olvidaba, y que además jueguen todos con zapatos negros”

El genio, que había escuchado atento al futbolero, le dijo
“Pero eso es imposible, son muchas cosas, no tenés tantos deseos y no sabría por donde empezar …”
El fubolero se desesperó por un instante, volvieron a su mente las dudas, las angustias, la imágenes de rivales casi invencibles, pero tras un instante, recuperó la calma y como como dándose cuenta de todo lo miró al genio y le dijo:
“Quedate tranquilo genio. Simplemente asegurate que jueguen de celeste, que sea cual sea resultado la historia siempre tiene una página más “

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