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Página personal de Sergio Palay

El viejo del hospital … historia de un fantasma en vida

Posted by sergiopalay en septiembre 21, 2012

En el hospital de la ciudad me enteré de una historia muy curiosa … Día tras día un anciano caminaba por los pasillos preguntando por sus zapatillas o si estaba pronta el agua para el mate. Curiosamente nadie le contestaba.  Yo mismo al principio no le presté atención y simplemente asumí que se trataba de un “pobre viejo” con demencia senil.

Sin embargo, cuando uno empieza a pasar mucho tiempo en lugares de este tipo, en donde las horas transcurren de forma lenta, los detalles se vuelven más significativos.
Roberto, como le decían, llamaba a todas las enfermeras por su nombre y hasta entablaba
conversaciones coherentes con ellas, lo que echaba por tierra mi apresurada teoría de sus problemas mentales.

Varias veces al día el anciano se asomaba por las piezas y saludaba a los pacientes e incluso miraba con asombro como los acompañantes hablaban con teléfonos celulares. Pero sus palabras no eran escuchadas.
Se ve que le atraían los adelantos tecnológicos.  Pero más allá de esos signos que le desconectaban del tiempo actual, no parecía tener ningún mal que le aquejase.

Los doctores no iban a controlarle, las enfermeras no le llevaban remedios, nadie le visitaba y ni siquiera las evangelistas que a diario pasaban por las habitaciones se detenían a charlar con él. Pero eso si, a la hora de las comidas era el primero que se acercaba al carro de la tizanera en busca de su porción.

En momentos en que todos los pacientes piensan en contar las horas para salir de alta él no parecía tener ningún tipo de apuro por regresar a su hogar.

Y era precisamente en esa última palabra donde radicaba la clave de su misterio. El hombre vivía en el Hospital. Las vueltas de la vida le habían dejado sin familiares, sin casa y sin un lugar a donde ir y con apenas una pobre pensión a la vejez que era insuficiente para que el Asilo de Municipal le aceptase. Virtualmente en la calle, el destino le había guiñado un ojo puesto que su apellido no era uno más para la gente del hospital. Familiar directo de quien en vida fuese uno de los principales benefactores de la institución este hecho había influido en la decisión del Director del hospital que le permitía quedarse en el lugar.

Esa es la historia del viejo que a diario se pasea por los pasillos. De vez en cuando alguna enfermera le llama la atención de que no entre a determinados lugares, pero son las menos. Él recorre el edificio a su antojo y aunque no es invisible son pocos los que reparan en su presencia. Incluso las enfermedades y hasta la muerte le cruzan en sus viajes pero tampoco se le acercan.

Sin embargo, algún día llegará su turno. Y es ahí que los más supersticiosos aseguran que cuando ya no esté igual continuará haciendo sus paseos, como un fantasma dicen …

Durante siglos, muchas son las personas que aseguran haber visto fantasmas … Yo he visto al viejo del hospital ¿Cuál es la diferencia?

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